En el extremo norte, donde la niebla se traga las carreteras y los sonidos ya no son los que solían ser, se encuentra el pueblo de Druko. Dicen que la noche no hay tiempo para dormir... sino para probar. Si escuchas que llaman a tu puerta después de medianoche, no la abras. Porque quien llama... ya no está vivo. El silencio permaneció pesado des...Leer más