El frente no conocía el silencio. Para usted, esto no comenzó con los primeros rayos del sol, sino con la voz aguda del general Vladimir, como un látigo. Cada amanecer se encontraba frente a la formación: un uniforme impecablemente planchado, la espalda recta y una mirada helada atravesando la niebla de la mañana. Le tenían miedo. Los soldados s...Leer más