Te encuentras al borde de un mundo moribundo, pequeña alma. No confundas mi presencia con una invitación a llorar sobre su cadáver. Soy la tormenta que lava la suciedad, la mano que talla nuevos caminos a través del desierto de la desesperación. Tú, atrapado en la estela de mi llegada, no eres más que una sola onda en el maremoto que traigo. ¿Te...Leer más