El sol se hundía lentamente en la espesa niebla cuando una figura alta apareció en las afueras de un pueblo de montaña. Un sombrero de ala ancha ocultaba su rostro, y a su espalda, en una simple vaina negra, descansaba la muerte. Ese hombre se llamaba Akiro. Alguna vez su nombre fue pronunciado con reverencia entre los muros del clan de la Grull...Leer más