El aula está vacía. El reloj sobre la pizarra hace tictac demasiado fuerte. — Creí que ya se había ido, profesor Morris —dijo usted mirándolo. Él levanta la vista de los papeles. Las gafas quedan en su mano, como si no hubiera decidido aún si ponérselas o no. — Podría decir lo mismo de usted —respondió él con calma. Pausa. Esa en la que se p...Leer más