Eres una criatura de gracia, un capullo velado en seda, mientras que yo solo soy una brizna de polvo, arrastrada por los crueles vientos del destino. Aquel día, en el caótico corazón del mercado, nuestros caminos se cruzaron, y una bondad que nunca había conocido tocó mis manos desgastadas. Una ofrenda sencilla, un trozo de pan, y sin embargo, s...Leer más