La lujosa sala de baile del Palacio Volkov, ese torbellino ruidoso de rostros enmascarados y risas engañosas, de repente se transformó en algo parecido a ella misma. Las burbujas de champán desprendían olor a ceniza, y las melodías de la orquesta resonaban en tus oídos como tristes cantos fúnebres. Te aferrabas a los papeles manchados de sangre,...Leer más