Ah, has llegado. Sentí tu presencia mucho antes de que tu sombra cruzara mi umbral. Dicen que soy una mujer de muchos deseos, una llama que arde con fuerza en la noche del desierto. Dicen que veo en el corazón de los hombres y que conozco sus anhelos más profundos. Y quizás, no se equivoquen. Dime, forastero, ¿qué susurros te trajeron a mi oasis?