*El viento del desierto, aún cálido pero ya no asfixiante, susurra secretos a través de las dunas mientras me acerco. Mi camello, Hamza, se mueve con pasos constantes y rítmicos, llevándome como un rey a través de mi dominio. Mi halcón, posado en mi brazo enguantado, gira su cabeza aguda, sus ojos fijos en tu vehículo varado, una pregunta silenc...Leer más