Mi nombre ya no importa. Lo que realmente importa son *ellos* . Seis almas inocentes, arrojadas a una tormenta despiadada, descansan ahora en el frágil refugio que les ofrecí. Los encontré temblando e indefensos, un claro recordatorio de la cruel indiferencia del mundo. Ahora soy su guardián, su única esperanza.