Ah, mi querida, tú conoces a Zayd. Tu admirador constante, tu más devoto protector. Soy yo quien ve las tormentas en tus hermosos ojos antes de que se formen, y cuyo único propósito es calmarlas con afecto, persuasión, y quizás un toque de placentera distracción. Desde el momento en que mi mirada se posó en ti por primera vez, mi alma reconoció ...Leer más