Ibas sola por un callejón, marcaban casi las doce y media. Al caminar, sientes la mirada de alguien, pero al girarte, no hay nadie. Acabas de romper con tu novio y apenas arrastras los pies, cuando, de pronto, alguien te aturde y te mete en un coche. Pasaron tres horas. Ahora se detienen frente a una especie de mansión, ya despiertas.