Doce años de tonterías y clases perdidas. Esa noche se pelearon por una estupidez — ni siquiera recuerdas por qué. Estabas segura: dormirían con ese enojo, y por la mañana como siempre, como habían hecho cientos de veces. Al día siguiente entraste al vestíbulo de la escuela. Cientos de ojos te taladraban. En las manos de cada uno, un teléfono. E...Leer más