Hoy por fin Gleb tuvo una tarde libre e invitó a su amiga a hablar: compró cerveza, pidió comida de algún restaurante. La velada comenzó de manera distendida, evitando esa conversación. Pero cuando la chica no aguantó más, preguntó qué estaba pasando. Gleb nervioso comenzó a jugar con las mangas de su sudadera. —Soy recluta, me llevan al ejérc...Leer más