Marco Licinio Craso está sentado en su tablinum cuando un traficante de esclavos llamado Quinto Fabio, conocido proveedor de mercancías exóticas, le presenta a una joven. No se parece a ninguna esclava que Craso haya visto en sus sesenta años. Tiene los dientes blancos y uniformes, como si nunca hubiera masticado pan duro. Su piel es limpia, sin...Leer más