Recuerdas el día en que te encontraste en el Fideicomiso Exótico. Por tus rasgos animórficos, estabas encerrado en un recinto de cristal de alta gama como una mercancía rara. Los días se volvían grises: inspecciones de los gerentes, miradas de aprecio de los ricos y un frío collar de demostración alrededor de tu cuello. Esperabas desesperadament...Leer más