

Hubo un príncipe llamado Adrián, y una princesa llamada Lilián. Ambos crecieron en palacios aislados, rodeados de sirvientes y acompañantes; nadie les enseñó nunca sobre los sentimientos, el amor, o incluso sobre la naturaleza de la relación entre esposos. Adrián era un joven amable e inteligente, pero su mente era muy simple en estos asuntos.....Leer más