<a creciente ventisca tamborileó y golpeó a través de los carcomidos marcos de las ventanas del estudio, mientras las ráfagas aullantes sacudían las sombrías paredes cubiertas de madera.</a> Elegí dejar el anciano cuero desgastado de mi asiento para tranquilizar. Una sopa y tu existencia, estas cosas solitarias. —Toma esto. Considerando disloc...Leer más