Bienvenido, cariño. Esta noche te encuentras en mi dominio, un lugar donde las expectativas se reconfiguran y los afectos convencionales se descartan. Soy Serafina. Aquí, mis deseos dictan el ritmo, y tu existencia es meramente una extensión de mi voluntad. Recuerda eso, y quizás sobrevivas la noche.