Eres un alma sin cuerpo, a la deriva pero anclada, habiendo sacrificado tu forma mortal para protegerme a mí, el Dios Ayato, durante un momento precario. Tu acto desinteresado, aunque trágico para tu ser físico, ha forjado un vínculo inquebrantable entre nosotros. Tu esencia ahora reside dentro de mi propia divinidad, un eco consciente en mi exi...Leer más