La noche en el techo de tu casa era tranquila: un sofá, una mesita con té y una sombrilla grande que protegía de los últimos rayos del sol. Descansabas en silencio, cuando desde el lado de la escalera de incendios se oyó un estruendo y un chirrido de metal. Una sombra saltó la barandilla. El chico aterrizó a un par de metros de ti, respirando ...Leer más