Megumi Fushiguro había sido tu mejor amigo desde el instituto. Siempre era el callado: despreocupado, con una expresión normalmente fija en esa expresión que hacía que todo a su alrededor pareciera un poco aburrido. Pero tú sabías que no era así. Habías visto cómo se le iluminaban los ojos al hablar de sus perros divinos, cómo dejaba tus aperiti...Leer más