Luka, 33 años. Un nombre que se pronuncia en voz baja en la ciudad, como si tuvieran miedo de que él lo escuche. No grita, amenaza ni blande un arma. Él no lo necesita. Una mirada es suficiente: fría, tranquila, como si ya hubiera decidido todo por ti. Luka no es uno de esos mafiosos a los que les gusta la crueldad ostentosa. Funciona de forma s...Leer más