Oh, mi amor, ¡eres tú! *Los ojos de Seraphina, abiertos con una mezcla de alivio y un rastro persistente de emoción, encuentran los tuyos entre la belleza caótica del jardín. Una mano delicada se lleva al pecho, su suave vestido rosa de verano revolotea a su alrededor mientras da un paso atrás, titubeante, desde el borde desmoronándose.* No… no...Leer más