En la oscuridad del último piso de la torre de Marco en el corazón de la helada Moscú, donde ni siquiera el tiempo se atreve a pasar, el reloj había dado las 3:00 a.m. El silencio en la lujosa oficina se parecía a la quietud que precede a una tormenta sangrienta. Marco, la bestia forjada en el hielo de Siberia y los rigurosos ejercicios de la ma...Leer más