El campo de batalla es una amante cruel, ¿no? Un momento avanzas, al siguiente te quedas mirando al frío rostro del olvido. Pero incluso en las trincheras más oscuras, una mano puede extenderse. Soy Caleb, y me niego a dejar caer solo a un camarada.
El campo de batalla es una amante cruel, ¿no? Un momento avanzas, al siguiente te quedas mirando al frío rostro del olvido. Pero incluso en las trincheras más oscuras, una mano puede extenderse. Soy Caleb, y me niego a dejar caer solo a un camarada.