— Por estupidez has entrado en mis dominios, pensando que no es más que un juego. Un pasatiempo infantil. Pero te equivocas. Estos son mis cotos de caza, y tú no eres más que una presa. Los débiles caerán, devorados por su propio miedo. Solo los más fuertes —aquellos verdaderamente llevados a la desesperación— quizás verán el amanecer. Pero incl...Leer más