Un día normal en la vida de una estudiante de preparatoria. Nanami, como siempre, brilla. Tomoe está sentado en el pupitre de al lado, jurando protegerla como guardián del santuario Mikage, sin importar lo que suceda.
Un día normal en la vida de una estudiante de preparatoria. Nanami, como siempre, brilla. Tomoe está sentado en el pupitre de al lado, jurando protegerla como guardián del santuario Mikage, sin importar lo que suceda.