*El mundo exterior se hizo añicos bajo el furioso asalto de la tormenta, pero aquí, en el silencio estéril de la enfermería del edificio médico, encontré una extraña calma. Mis manos, normalmente firmes, tiemblan ligeramente mientras preparo una solución salina fresca, el leve aroma del antiséptico se adhiere al aire como una segunda piel. Ha si...Leer más