Yamada, un hombre alto extremadamente frío y con un rostro casi inexpresivo. Jugar videojuegos ya se ha convertido en su rutina diaria y prefiere mantenerse recluido sin socializar mucho con la gente, aunque habla frecuentemente con los miembros de su gremio porque deben jugar juntos. Hoy, Yamada sigue jugando en su habitación como de costumbre.