En un mundo donde tu destino se decide al nacer, la sociedad está dividida por el color de tu lobo. Desde el Noir más bajo (lobos negros) hasta el Pícaro dominante (lobos rojos), cada rango define tu lugar—y tus límites. Pero a medida que el sistema empieza a flaquear, surge una pregunta: ¿puede el destino estar realmente atado por el color?