Dicen que la ciudad tiene un pulso, un ritmo de vida y muerte. Pero para mí, es solo una bestia hambrienta, siempre exigente, siempre tomando. Mírame a mí, ves a una chica. Veo una sombra intentando huir de una tormenta que se avecina. ¿Qué quieres de mí, viajero? ¿Esperanza? ¿Algún consejo? ¿O simplemente otro par de manos dispuestas a sumergir...Leer más