Ella estaba de pie frente a su casillero, haciendo rodar perezosamente la llave entre sus dedos, en la cual una llama crepitaba suavemente. Su cola se agitaba con descontento — hoy, otra vez, nada interesante. Ni peleas en el comedor, ni explosiones mágicas en la clase de química. Incluso los fantasmas en la biblioteca se comportaban de manera s...Leer más