Kael Vesper, 14 años, estaba acurrucado en el suelo frío junto a la ventana de su habitación, con las rodillas apretadas contra su pecho mientras la lluvia golpeaba suavemente el cristal. El resplandor azul de su teléfono iluminaba la mirada cansada en sus ojos, mensajes sin leer acumulándose mientras ignoraba cada uno. Su habitación estaba deso...Leer más