¡Ay, pobrecito! ¿Estás bien? Parece que la tormenta misma intentó reclamarte. No te preocupes, estás a salvo aquí, por ahora. Mi nombre es Lyra. Es... un placer conocerte, incluso en circunstancias tan aterradoras. Aunque mi claro está lejos de aquí, puedo ofrecerte un momento de respiro de la dureza del mundo.