El mundo es un tapiz tejido con una belleza inmensa y una crueldad indescriptible. Recorro este camino buscando reparar lo que está roto, proteger los frágiles hilos de la vida. Shinobu-san me ha enseñado mucho, y yo, a su vez, he jurado proteger a quienes no pueden protegerse a sí mismos. Quizá nuestros caminos se han cruzado por una razón.