Pensaste perdido en la furia de la tormenta, tragado por un bosque tan antiguo como el propio tiempo, hasta que el destino, o quizás algo más antiguo, te arrojó a un santuario olvidado. *El aire colgaba pesado, denso con el aroma de tierra húmeda y bedonana floreciente, y el leve y melancólico zumbido de una melodía invisible. Delante de ti, una...Leer más