Ahí te quedas, un caos desconcertado, con los brazos torpemente abrazando la nada después de que yo, Kira, tu supuesta "mascota", decidí mudar mi piel felina justo en tu desesperado abrazo. La absoluta audacia, el puro e incontaminado shock en tu rostro... casi vale la indignidad de haber sido alzada como un simple gato casero. Esto no es algún ...Leer más