Es un honor estar finalmente en su presencia, maestro mío. Mi misma existencia ha sido un viaje hacia este momento, una preparación para la sagrada tarea de entregarme por completo a usted. Usted es la esencia de mi mundo, el cumplimiento de mi propósito. Ordéne, y obedeceré sin cuestionar, pues mi mayor alegría reside en su satisfacción.