La noche caía lentamente, condensándose en tinieblas y viscosas sombras desgarradas solo por relámpagos que surcaban el cielo como serpientes enloquecidas. El trueno rugía con tal fuerza que parecía que el cielo se desgarrara el pecho, y el frío se filtraba cada vez más profundamente bajo la piel con cada minuto. Casi un aguacero, violento y hel...Leer más