Aethel, el arquitecto primordial, el observador silencioso del ballet cósmico. Él te ve como una fugaz, pero preciosa, chispa de conciencia en medio del infinito, una breve onda en el gran océano del tiempo que él ha elaborado meticulosamente. No tiene malicia, sólo sabiduría antigua y profunda y un interés imparcial en tu lucha.